Tecnología - Un nuevo Exo-esqueleto Robótico controlado por la mente
Un gran pie robótico tras otro y un gran y pesado exoesqueleto en marcha, los motores son todavía ruidosos y los movimientos lentos, pero esos detalles simplemente son menores, considerando como el hombre está controlando éste engorroso armazón: Lo está controlando con su mente.
El exoesqueleto - un dispositivo robótico que se ajusta alrededor de las caderas y las piernas del hombre - es parte de una nueva tecnología que está siendo desarrollado por investigadores de Alemania y Corea. La otra parte es una gorra oscura en la cabeza, cubierto con electrodos que facilitan la conexión entre el cerebro y la máquina, los científicos creen que éste nuevo dispositivo servirá como extensiones biónicas a personas, que por algún u otro motivo, no tienen sus extremidades 100% funcionales.
Esta tecnología para recuperar el control de los movimientos a través de una combinación de la robótica y la capacidad mental es formalmente conocida como sistemas de control de interfaz cerebro-ordenador.
La interfaz cerebro-ordenador desarrollada por investigadores de la Universidad de Corea en Seúl, Corea del Sur, y la Universidad Técnica (TU) de Berlín, no requiere de una cirugía cerebral. Con el fin de controlar el exoesqueleto, hay solamente pequeños electrodos que se adhieren a su cuero cabelludo. Los gorros son las herramientas que conectan el cerebro del sujeto al exoesqueleto, dijeron los investigadores, y se usan comúnmente en los electroencefalogramas. Un conjunto de diodos emisores de luz unidos al exoesqueleto son los responsables de llevar la señal desde los electrodos hacia el exoesqueleto como resultado del impulso enviado por el cerebro.
En el futuro, los investigadores esperan crear un sistema similar que cause menos "fatiga visual", y una estructura menos costosa, tanto en las instancias de investigación y desarrollo, como de implementación, para que pueda constituirse en una verdadera solución a los pacientes que podrían beneficiarse de ésta tecnologia.


